Y ALesWay llegó también a Cataluña. Día a día seguimos creciendo, llegando a más lugares. Cada vez que pisamos una nueva comunidad autónoma, sentimos algo especial. Y este fin de semana no fue menos. ¡Al fin en Cataluña!
Comenzamos en la provincia de Tarragona, en un pueblo precioso llamado Conesa. Allí nos fuimos el viernes tras hacer una compra colectiva en un supermercado de Montblanc.
Un pequeño grupo que vino desde Madrid, Barcelona, Baleares, Valencia y Castellón, con muchas ganas de vivir un fin de semana especial.
Nos alojamos en unos apartamentos rurales preciosos, El Clos. Y nada más llegar nos pusimos las pilas, como siempre, para repartirnos los cuartos, guardar la compra y preparar la cena. Cenamos un pelín tarde pero contentas y acabamos la noche conociéndonos un poco mejor.
El sábado se presentó un poco más gris y lluvioso, pero nada comparado con el tormentón que castigaba el resto de España. Tras desayunar cogimos varios coches y nos fuimos hacia Pira, donde se encuentra la bodega de cava y vino Carlos Andreu. Antes de hacer la visita a la bodega vimos una muestra de las bodegas modernistas de César Martinell en el pueblo, la cooperativa agrícola. Un edificio construido en 1919.
La visita a la bodega fue muy instructiva. Aprendimos muchísimo sobre todo el proceso del
cava así como trucos importantes para disfrutar de él mucho más. Tras la visita, disfrutamos de la cata de varios tipos de cava y también de vino, y nos llevamos algunas botellas para disfrutar en casa. ¡Fue todo un placer! También aprendimos unos detalles más sobre el origen de las catedrales del vino, las bodegas modernistas de la segunda década del siglo XX.
Tras la visita nos fuimos a Montblanc, a ver su muralla medieval. El día no acompañaba mucho para un paseo muy largo, pero disfrutamos de otra visión también especial de la ciudad y sus calles.
Ya con mucha hambre volvimos a El Clos, donde su propietario, Joaquín, nos estaba preparando una deliciosa calçotada. ¡Fantástico manjar! Y divertido de comer. La salsa estaba espectacular, y los calçots, riquísimos. Luego vino la butifarra y las chuletas de cordero (verduras gratinadas para quien no quería carne), y unas fresas con naranja para cerrar una comida que nos dejó llenísimas y satisfechas.
Así que tocaba bajarla un poco y nos fuimos a pasear por el pueblo. Muy abrigadas, porque hacía frío y lloviznaba. La niebla envolvía las calles medievales y solitarias de Conesa, dándole un aspecto aún más impactante. En cualquier momento parecía que iba a aparecer una cuadrilla del siglo XII ante nosotras.
El tiempo obligaba a resguardarse, así que nos volvimos a la casa a pasar la tarde dentro. Karaoke por equipos con jurado incluido, juegos y cena tardía. El cansancio apretaba, así que tras la cena tardía, poco a poco nos fuimos todas a dormir.
El domingo nos esperaba una visita guiada en el Monasterio de les Santes Creus. Mucha gente (se nota la época de la calçotada) que no impidió que disfrutáramos con la visita a uno de los monasterios creados por la orden del Císter. Fue muy interesante y la verdad es que nos lo pasamos muy bien. Luego hicimos algunas compras de butifarras, longanizas y quesos en unos puestos de comida que había fuera del monasterio (nosotras compramos un queso de cabra al romero que está espectacular). Volvimos a la casa, donde cocinamos nuestra última comida juntas. L
a escapada se iba acabando y tras comer y terminar de recoger, nos fuimos. Nos dio tiempo de un último café en el camino y ya hicimos marcha para regresar a casa.
Como siempre, lo mejor de todo- más allá del placer de la calçotada, el cava, los paisajes y la historia- fue la gente, nuestras clientas. Las que repiten escapada, las que vienen por primera vez. Buena gente que se adapta fácilmente a la convivencia, dispuestas a disfrutar y compartir. Gente divertida que siempre se lleva a casa nuevas anécdotas, buena energía, nuevas amigas y más complicidad.
Gracias a todas por seguir apostando por el ocio ALesWay. Para nosotras ha sido, una vez más, todo un placer.
Más fotografías de la escapada, aquí.
Sí, este fin de semana pisamos tierra catalana. Conesa, en Tarragona. Con mucha alegría y ganas, porque poco a poco vamos creciendo y llegando a nuevos territorios.







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