Cómo fue: Una semana en el paraíso

Cómo fue, Escapales Vacaciones — By on September 3, 2010 at 12:35

Pasar siete días en un rincón hermoso, sin reloj ni prisas, en playas que resisten a la masificación urbanística, junto a un grupo de mujeres excepcionales es lo más parecido al paraíso. Y ese paraíso ha sido nuestro segundo escapales vacaciones: en las playas de Cádiz del 25 al 31 de agosto de 2010.
Resumir siete días de infinitos momentos memorables es una tarea casi imposible. Pero intentaremos dejar constancia de las experiencias vividas.
Nuestro mundo giró esa semana en torno al cortijo, nuestro pequeño hogar. Rodeadas de una interesante fauna- gallos, gallinas, caballos sueltos, vacas pastando, burro, perros, cabras-, en un paisaje donde los inmensos molinos de viento definían el horizonte, los horarios perdieron su sentido habitual. Cenas a las dos de la mañana, ir a la playa a las 6 de la tarde… La convivencia fue, como siempre, el elemento más importante. Las conversaciones, las risas interminables, las comidas deliciosas, las veladas originales e intensas… Cuidarnos, conocernos, compartir buena energía, emociones y escenarios de ensueño.
El primer día poco a poco fuimos llegando y conociendo el entorno que iba a ser nuestro hogar durante una semana. Esa misma tarde pisamos la playa de Zahara de los Atunes y vivimos, con la música de un chiringuito de fondo, nuestro primer atardecer. Palas, fútbol en la playa y esa noche una barbacoa que se hizo de rogar (compramos un carbón bastante malo, nos tememos) en el patio del cortijo. Un patio que fue el eje de nuestra vida allí: nos pasamos buenos ratos de una zona a otra, tumbadas o sentadas, cenando o desayunando, tomando el sol o refugiándonos de él.
Como íbamos a estar tantos días, decidimos funcionar por equipos en la organización de la casa. Tres en total. Mientras un equipo cocinaba, otro se encargaba de recoger y comprar lo que fuera necesario, y el último preparaba la velada nocturna. Toda una experiencia preciosa, porque, como siempre, nos acoplamos las unas a las otras y pudimos disfrutar de buenas comidas y momentos muy especiales. Todas quisieron dar lo mejor de sí mismas. Y lo notamos.
El jueves decidimos probar otra playa, la de Atlanterra- que nos encantó- y al anochecer, uno de los equipos organizó un taller que marcó el ritmo especial de la semana, el de los sentidos. Una experiencia preciosa que nos cohesionó y permitió que las emociones afloraran libremente toda la semana.
El viernes nos fuimos un poco más lejos, a una playa fabulosa, Bolonia, cerca de Tarifa. El agua cristalina, la arena, las dunas al fondo, el bosque a nuestra espalda, las ruinas romanas, increíble. Ese día decidimos cenar en la playa y uno de los equipos preparó bocadillos para disfrutar de una noche diferente bajo las estrellas. Fantástico. El cuerpo pedía más a algunas, y nos metimos en el salón para disfrutar de una divertida post-velada de karaoke.
El sábado nos fuimos en otra dirección, a la playa junto al Faro de Trafalgar. Otra playa de ensueño, llena de historia. Las vistas desde el faro eran preciosas. Unas vistas que esperamos no se vean empañadas por el hormigón que amenaza la magia de este reducto natural.
El domingo pasamos el día tomando el sol en la casa, jugando y relajándonos. Masajes, música relajante por la tarde y bañito tardío en la playa de Atlanterra, donde vivimos una nueva puesta de sol majestuosa (algunas desde el agua, toda una experiencia). Tuvimos algunas un taller de maki-sushi fabuloso y una velada de cine un tanto accidentada (no conseguíamos hacer funcionar las pelis que queríamos!).
El lunes nos fuimos a visitar un pueblo precioso, Vejer de la Frontera, con sus murallas y casitas blancas. Luego nos fuimos a comer a la playa de El Palmar (el único día que comimos fuera), pero había bandera roja y no pudimos bañarnos. Así que seguimos ruta hasta Zahora, otra playa preciosa, aunque más concurrida. Una parte del grupo vio el último atardecer mientras el equipo 2 se iba a prepararnos una velada sorpresa que nos dejó sin palabras. Al llegar al cortijo nos llevaron a la torre, un lugar de la casa muy especial, y allí, nos regalaron una cena chill-out. Se notó, como en cada cosa que hacían todas, un deseo por hacernos sentir lo mejor posible. Una camaradería que ha creado lazos de amistad y que cuesta describir en tan poco espacio.
El martes salió un día típico de levante, con un viento brutal que hizo imposible otra cosa que no fuera estar en la casa, recoger, ir despidiéndonos poco a poco (había gente que tenía 8 horas de coche por delante).
En la maleta nos llevábamos decenas de anécdotas, conversaciones profundas y más triviales, risas, risas y más risas, comidas deliciosas, alegría, pocas horas de sueño (las conversaciones duraban hasta casi el amanecer), las marismas de Barbate, la naturaleza tan hermosa, el trío de gallos cuyos cantos nos sobresaltaban en la cama y nos hacían reír todos los días (sobre todo el más cercano, a quien llamamos “el transgénico” por la potencia de su canto), la coordinación de los equipos, el atún de almadraba, los juegos, el sol en nuestra piel, la armonía en la casa, el agua cristalina de las playas, la divertida tarde de la puesta de bikini en Zahora, el momento niña de El exorcista, la creatividad, el compañerismo, los arreglos McGiver, la velada del oráculo, los mojitos, la piña colada y la repostería casera (quedó pendiente el taller de pan), las comilonas de lujo, Vanesa Martín y esa mirada tan ayyy, “Por amor al arte” sonando en los momentos más tiernos … Imposible recogerlo todo.
Una semana mágica que sobre todo nos hace recordar por qué surgió ALesWay, por qué es tan diferente, por qué vale la pena seguir dejándose la piel por este proyecto. La ilusión y satisfacción recogidas son indescriptibles, sobre todo por todo aquello que no describimos: las vivencias en primera persona de nuestras clientas. Porque nuestro objetivo no es tanto viajar como crecer, poder descubrir lo mejor de cada una junto a otras personas fabulosas en lugares muy especiales. Este proyecto es un sueño hecho realidad. Y volvemos a casa a seguir soñando con más ilusión si cabe…
La Sirena de los Mares del Norte
Muchas gracias a todas por implicarse tanto, por dar lo mejor de ustedes mismas, por adaptarse, por cuidarnos entre todas, por escucharnos y respetarnos. Gracias especialmente a quienes nos han apoyado en la labor logística de esta escapada. Trabajar así es un regalo de la vida.

Más fotografías, aquí.

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4 Comments

  1. bea de murcia says:

    Carmen que bien resumes,ni se te olvida lo importante, ni dejas fuera las anécdotas. Ole por la Canaria!!!.

  2. Moni (La riojana donostiarra) says:

    Gracias Carmen por este proyecto llamado Alesway, es un regalo para cada una de nosotras y desde luego excelente tu resumen de esta semana tan intensa, emocionante, de amistad y convivencia, de compartir pequeños y grandes momentos en compañia de este grupo de chicas que a mi en lo personal me han hecho crecer muchisimo. Gracias chicas alesway!! Siempre recordare estos días como mis mejores vacaciones y a vosotras a todas espero volver a veros pronto.

  3. Yosune says:

    Que guay¡¡¡
    Arriba las escapadas de semanas enteras¡¡¡¡jope¡¡ que envidia¡¡(muy sana por supuesto)

    Pues a seguir chicas¡¡¡¡

    besinos¡¡¡

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