Nuestro primer escapales interior: Indescriptible
Cómo fue, EscapaLes Interior — By admin on November 3, 2009 at 22:35Profu
nda satisfacción, satisfacción profunda. Ese es el balance de nuestra primera incursión como ALesWay en el mundo del crecimiento personal. Un fin de semana mágico en un entorno de cuento con un clima primaveral y un grupo de mujeres fabulosas.
Sigue asombrándome, una vez más, descubrir cómo un grupo de personas que no se conoce puede convivir con tanta armonía, puede adaptarse sin necesidad de marcar directrices. En cuestión de minutos. Sin darnos cuenta empezamos a funcionar como un equipo: en la compra, ordenando, cocinando, poniendo la mesa, recogiendo, disfrutando… Hay una razón básica que lo explica: cómo son esas personas. Sus ganas de compartir, de abrirse, de divertirse, de profundizar, de buscar lo que le une. Fundamental.
Empezamos el viernes por la tarde. Poco a poco fuimos llegando todas desde distintas partes de España. Algunas compartían viaje, otras lo hacían por su cuenta. Algunas eran “veteranas” seguidoras de ALesWay, la mayoría venía a descubrirnos.
Tras maravillarnos con el hermoso alojamiento que teníamos a nuestra disposición (mil gracias de nuevo, Maribel y Silvia!!), repartimos los cuartos. En seguida preparamos la lista de la compra y nos fuimos a comprar a Benalúa de Guadix. Cena fabulosa y primera velada juntas en el salón de la cueva nodriza, en la que nos conocimos un poco mejor todas. Y pronto a la cama, porque al día siguiente tocaba levantarse temprano.
Comenzamos un sábado mágico haciendo Taichi, siguiendo las instrucciones de Cristina García. Una manera muy especial de dar la bienvenida a una jornada que prometía. Tras desayunar comenzamos el primer taller de Cristina, “Conocer tu cuerpo”, donde fuimos poco a poco tomando conciencia de distintas zonas de nuestro cuerpo. Pudimos darnos cuenta de lo importante que es estirar y tener el cuerpo en forma. Volvimos a la cueva nodriza a pr
eparar la comida y tras otra deliciosa comida, regresamos a la sala de los talleres. Por la tarde las dinámicas fueron más intensas, más profundas. Porque la idea era seguir tomando conciencia de cómo el cuerpo es un aliado en nuestra vida . Lo pasamos muy bien y sin duda, cada vez nos íbamos sintiendo más y más a gusto en el grupo-mil gracias, Cristina, eres fabulosa!!! Con esas dosis de energía positiva que nos inundaban, la velada se convirtió en un momento inolvidable. Una barbacoa fantástica, un fuego cálido en la chimenea, juegos y muchas, muchas, muchas risas. Todo un taller improvisado, espontáneo, de risoterapia, sin duda. ¡Nos llevamos una maleta llena de anécdotas cómplices!
El domingo volvimos a abrir el día haciendo Taichi. Sintiendo el aire fresco, mir
ando en el horizonte esas montañas tan sinuosas típicas de la comarca de Guadix, escuchando el sonido de la naturaleza. Luego me tocó el turno a mí como dinamizadora. El objetivo era abordar las piezas claves en la comunicación interpersonal, sobre todo en lo relacionado con la comunicación no verbal. Me quedé muy contenta con el resultado.
Y así, tras una comida de despedida, acabó la escapada para la mayoría. Nos quedamos unas pocas para cerrar el puente, de un modo más íntimo y tranquilo. Y también fue sensacional. Sentimos mucho la ausencia de las compañeras, pero poco a poco fuimos creando otro espacio. El fuego de la noche nos ayudó a crear una atmósfera aún más relajada y pasamos la noche hablando de nuestras vidas, riéndonos, compartiendo una velada profunda. Que se prolongó todo el día siguiente, tras desayunar unos churros deliciosos en Guadix y una comida riquísima en un bar de Graena.
Ahí sí que pusimos el broche final a unos días intensos, positivos, donde compartimos energía con otras mujeres increibles. Porque en mitad de esta vida
caótica, estresante que nos lleva, no podemos olvidar que el timón está en nuestras manos. Y que ahí fuera hay miles de gotas únicas y enriquecedoras, cansadas de correr por superficies, deseando sentir la vida en profundidad, en calma. Como quienes estuvimos en Benalúa este fin de semana.
Tan ensimismada y feliz partí, que hipnotizada por un atardecer impresionante en las montañas almerienses, tomé la carretera que no tocaba. Pero no me importó, porque así pude disfrutar de una luna tan indescriptible como la actividad vivida y sonreír en silencio mientras venían a mi mente los momentos compartidos. ¡Gracias a todas!
Si quieres ver más fotos, mira este álbum ENLACE.



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