Olite: Una escapada de los sentidos
Cómo fue, EscapaLes Cultural — By admin on October 26, 2009 at 13:23
Para qué negarlo: resulta más fácil levantarse los lunes cuando has vivido un fin de semana intenso y placentero. Como el que hemos disfrutado en Olite, la ciudad del vino por excelencia en Navarra. Han sido unos días donde hemos dado rienda suelta a los sentidos, sobre todo el gusto, el olfato y la vista.
El tiempo nos acompañó durante todo el fin de semana. El sol brilló especialmente el sábado, el mejor compañero para co
nocer la historia y los monumentos de Olite. Pero ya desde el viernes empezamos a disfrutar de la compañía, del buen vino y de calles estrechas y empedradas que te transportaban a la época medieval.
El sábado, tras desayunar y visitar el Museo del Vino- ¡fantástico!- descubrimos el Palacio de Olite y la Iglesia de Santa María con una visita guiada estupenda que nos aportó muchísima información útil y que nos ayudó a entender mejor todo lo que estábamos viendo. Realmente sorprende el lujo que un día llegó a vivir ese palacio con Carlos III de Navarra (llegó a traerse animales exóticos ¡como jirafas o camellos! a finales del siglo XIV). En vez de gastar el dinero en guerras se dedicó a cultivar y disfrutar de la paz. ¡A cuerpo de rey!
Tras disfrutar de una comida riquísima (pedimos delicias como ensalada con pimientos del piquillo, rabo de toro, pochas con almejas,
rapito, queso con membrillo, tarta de cuajada, etc.) regada, por supuesto, con vino tinto de la tierra, nos fuimos a la Bodega Marco Real. Allí pudimos ver todo el laborioso proceso que hay detrás de una botella de vino. Y también pudimos “entrenar” nuestro olfato en una sala especial con la que cuenta esta bodega: la sala de los aromas. En ella pueden olerse más de cuarenta olores diferentes. Un entrenamiento fabuloso para poder describir los aromas del vino en la cata. Al final de la visita pudimos catar varios vinos y comprar en la tienda de la bodega (unas cuantas botellas hoy descansan lejos de Navarra).
Entre tanto vino pasamos el resto del día paseando, hablando, disfrutando de la compañía y recorriendo otras calles de Olite. Tras cenar, y cansadas del largo día, no tardamos mucho en irnos al hotel.
A la mañana siguiente, domingo ya, recogimos todo y nos fuimos en coche hasta Ujué, otra villa medieval hermosa. Pero por el camino paramos en las Lagunas de Pitillas, donde tienen un observatorio de aves muy interesante que vale la pena ver. Nos encantó la diversidad de flora que div
isábamos desde el coche en el camino a Ujué, sobre todo los tonos de las hojas de los árboles y los arbustos. Precioso.
En Ujué no pudimos entrar en la iglesia-fortaleza de Santa María porque está en plena rehabilitación, pero pudimos pasear por las calles empinadas del pueblo, comprar productos típicos en una agrotienda y de nuevo, disfrutar de la buena comida y del buen vino de la zona. Espárragos navarros rellenos, ensalada con pimientos del piquillo, entrecot, bacalao al ajoarriero…
Pero todo lo bueno llega a su fin. Con el buen sabor de boca y las buenas sensaciones del fin de semana nos volvimos a casa todas. Conociendo un poco mejor la historia, conociéndonos mejor, con unas cuantas anécdotas y v
arias bolsas de vino y otras exquisiteces para seguir disfrutando.
En definitiva, otra forma de vivir el ocio. Otra forma de saludar al lunes.
Álbum de fotos de la actividad, aquí.
Tags: bisexuales, gastronomía, lesbianas, museos, Navarra, ocio, octubre 2009, Olite, otoño 2009, Ujué, vino

Tweet This
Share on Facebook
Digg This
Bookmark
Stumble




0 Comments
You can be the first one to leave a comment.