De lesbianas, caballos y buitres o cómo vivir la vida en profundidad
Cómo fue, EscapaLes Acción — By admin on September 30, 2009 at 13:22Hay sitios que nada más llegar sabes que volverás a pisar, porque tienen algo muy especial. Las Hoces de Duratón es uno de ellos, sin duda. Y
si encima añades una compañía fabulosa, el resultado es un fin de semana como el que hemos vivido, lleno de buenos momentos, risas, acción y descubrimiento. Tremendamente satisfactorio.
La verdad es que la escapada a las Hoces nos ha dado para mucho: convivir, caminar, montar a caballo, introducirnos a la belleza de las Hoces y la vida que las rodea, conocer un poco la historia medieval de la zona (Sepúlveda, sobre todo), disfrutar de unas buenas conversaciones, ¡incluso irnos de verbena!
Comenzamos el viernes por la tarde, descubriendo el pedazo de casa rural que nos habíamos conseguido, La Cerca Blanca, en Sebúlcor (¡la web no le hace justicia!). Luego nos fuimos a hacer una compra entre todas en un súper del pueblo. Una vez asegurado el sustento, empezamos a conocernos un poco mejor a través de dinámicas y a organizarnos en la casa. Tras una cena que supo a gloria, nos fuimos a conocer el pueblo de Sebúlcor, que estaba en fiestas patronales. Y allí estuvimos, bailando y disfrutando de la noche (no hacía mucho frío).
El sábado por la mañana, tras desayunar, nos pusimos las pilas, cogimos los coches y nos fuimos a Sepúlveda, muy cerquita. Visitamos el Centro de Interpretación de las Hoces- excelente documental sobre el Parque- y también el Museo de los Fueros, dos lugares que recomendamos encarecidamente. Paseamos por las calles angostas de Sepúlvida, vimos su arquitectura medieval, sus iglesias románicas mientras hablábamos del mun
do de los templarios y sus misterios.
Tras comer y disfrutar de una conversación intensa, por la tarde quedamos con Antonio, de La Cerca Blanca (un trato fabuloso el que nos ofreció) para hacer nuestra ruta de senderismo con caballos. En concreto con dos yeguas fabulosas: Anastasia y Casiopea. A mí me enamoró Anastasia con su cuerpo robusto, fue un placer poder montarla. Un rato a pie, otro a caballo, fuimos haciendo un recorrido que nos llevó a un tramo mismo de las Hoces. La naturaleza cambiante, la vida tan intensa, el sonido del Duratón… Indescriptible.
Por la noche nos preparamos una barbacoa en el patio de La Cerca Blanca y dedicamos la velada a conversar. Un placer. A la mañana siguiente nos preparamos para hacer otra ruta, esta vez al mirador del Monasterio de la Hoz. Vimos un tramo de las Hoces (con muy poquita agua) que nos impactó con su sonido, con su orografía, bajo la atenta mirada de los buitres leonados que volaban sobre nuestras cabezas. El monasterio nos llenó de intriga y curiosidad, con su historia y leyendas. Es difícil describir la energía que podías sentir alrededor: por algo las Hoces del Duratón son un lugar tan especial para el ser humano desde hace miles de años. Volveremos, eso es indudable.
Tras el paseo llegó la comida- devoramos, había hambre tras el ejercicio- y ya la despedida. Triste, como siempre, pero an
tesala de nuevas aventuras, de amistades que surgen y caminos que se entrecruzan. Con agujetas y mucha satisfacción, volvimos a casa. Contentas porque una vez más habíamos conseguido nuestro objetivo, que va más allá de juntar a un grupo de mujeres y pasarlo bien. Nuestra meta es crear momentos únicos donde poder abrirnos, crecer y conocer a gente fabulosa sin máscaras, tal y como somos realmente. No es nada fácil pero día a día demostramos que es posible, que es real. Y eso nos anima a seguir soñando despiertas. ¡Gracias a todas las que nos ayudaron a hacer realidad este EscapaLes!


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1 Comment
Bonito resumen, si está recogido todo lo que fue el finde y puedo decir que la satisfacción con la que vinimos todas lo corroboran.